Mikve Sofia
La mikve es el baño ritual de purificación en la tradición judía: un recinto construido dentro de la tierra, alimentado por agua de lluvia recolectada y conducida sin contacto humano, que conserva así su vínculo directo con el río del Edén. Sus dimensiones, materiales y el tratamiento del agua están regidos por un conjunto de prescripciones halájicas que hacen del espacio arquitectónico un instrumento litúrgico. La simbología de la mikve es doble y sin contradicción: representa a la vez el seno materno y la tumba, dos umbrales del ciclo de la vida donde quien entra suspende su condición anterior y quien emerge lo hace transformado. El acto de inmersión completa es un acto de muerte y renacimiento, de retorno al origen y de acceso a un estado de pureza que permite la entrada al ámbito de lo sagrado.
En Ramat Shalom, la mikve se encuentra en los cimientos del edificio que alberga el centro comunitario y la sinagoga, condición canónica que impuso restricciones técnicas considerables sobre la estructura existente. El descenso por la escalera es parte del ritual: la arquitectura construye la transición entre el mundo exterior y el recinto, preparando al usuario para lo que encontrará al fondo. Las paredes de travertino, el piso de mármol rojo y los vigas a dos aguas de madera de mezquite articulan una espacialidad que no remite ni al baño doméstico ni al templo, sino a algo anterior a ambos. Para la purificación de los utensilios de cocina —un rito distinto, la tevilat kelim— Pascal Arquitectos talló una tina a partir de un bloque macizo de mármol rosa, colocada en un nicho y tratada como pieza escultórica: el objeto de uso más cotidiano elevado a la condición de objeto sagrado.
Fecha: 1996
Fotografía: Víctor Benítez