Intervención de Pascal Arquitectos en edificio Bolivia del Arq. José Villagran García, hace algunos años
La remodelación del edificio Bolivia que alberga las oficinas del corporativo de Ford Motor Company de México —original del Arquitecto José Villagrán— surge de la intención de renovar la fachada y resolver las condicionantes térmicas, de asoleamiento y acústicas a las que se enfrenta el edificio por su orientación.
Para lograr estos objetivos, se recurrió a reforzar la horizontalidad del volumen superior por medio de una doble fachada que respeta la modulación original. Se utilizaron parteluces de acuerdo a la jornada solar y se eliminaron de la fachada lateral los elementos de proporciones verticales para así poder acentuar el concepto de horizontalidad que existía en la obra original.
La publicidad del corporativo se realzó con la elevación de un volumen en el extremo poniente, que al mismo tiempo sirve para crear un tiro de ventilación y ocultar en lo posible antenas, y demás equipo obstrusivo. En la plaza que unifica este conjunto, se cambió el pavimento por adoquines de granito brasileño, con el fin de adaptarse a los hundimientos diferenciales propios de la zona, y a la vez buscando mejor apariencia y menor mantenimiento.
Esta obra esta catalogada como monumento artístico por el INBA(Instituto Nacional de Bellas Artes), y se ubica en la esquina de Avenida de la Reforma y Río Tiber, forma parte del conjunto que alberga al hotel Maria Isabel Sheraton.
Hay que notar que el edificio que forma parte del conjunto y que alberga al hotel Sheraton, y que es propiedad de otra empresa, fue intervenido anteriormente. Sólo que no hubo un acercamiento de parte de ellos para poder llevar a cabo los trabajos siguiendo una misma dirección.
La primera intervención surge de la necesidad de recuperar la plaza y las banquetas que eran utilizadas como dormitorio y la necesidad de desplazar a la gran cantidad de ambulantes que habían convertido a este espacio publico en un gran dormitorio y basurero.
Las nuevas condiciones de inseguridad en la Ciudad de México nos llevaron a replantear a la plaza como un espacio urbano contenido, limpio y seguro.
El aluminio y el vidrio ya habían cumplido su vida útil y el deterioro era notable, los recubrimientos pétreos ya intemperizados además representaban un grave riesgo para los transeúntes, los anclajes empezaban a fallar y estaban deteriorados, había la necesidad de renovarlos.
El cuerpo bajo se amplió hacia el frente de la avenida Reforma para lograr mas área rentable y reducir las banquetas con el fin de que hubiese menos ambulantaje, respetándose a los que estaban establecidos, tales como el del puesto de periódicos el cual se diseñó acorde al edificio. Las banquetas se hicieron en adoquín de granito para absorber los hundimientos diferenciales que presenta el terreno.
La segunda intervención en la torre surge de la decadencia de los materiales y de la necesidad de resolver las condicionantes termo acústicas de una manera pasiva.
El dilema consiste de una decisión crítica ya que se planteaban dos caminos; el primero seria seguir el que tomaron en el Hotel María Isabel Sheraton que es parte del conjunto y había sido remodelado usando materiales y proporciones que no preservaban la esencia del edificio; esto sentaba un precedente muy fuerte, y el segundo era lograr un rescate arquitectónico digno, y que a la vez marcara una intervención actual; obviamente optamos por el segundo.
La logística de la obra fue compleja ya que se tuvo que hacer todo el trabajo sin desocupar las oficinas. Las condicionantes físicas se resolvieron haciendo una fachada hermética, y colocando del lado de Reforma una doble fachada de aluminio, con parteluces horizontales que cortan la incidencia de los rayos solares, y cristal laminado (filtrasol y natural) con una película en medio para cumplir con estas funciones (térmicas y acústicas).
Se buscó que la intervención mantuviera la esencia original del edificio y a su vez marcara y dejara ver su actualidad, en la fachada de Tíber que originalmente era vertical, se continuó con la horizontalidad de todo el volumen, y se forro con alucore (recubrimiento de aluminio rigidizado con panal de abeja metálico). Esto con la idea de no desmontar el forro original de mármol que ya se estaba cayendo, sino confinándolo con la misma estructura que sostendría al alucore.

El trabajo no sólo consistió de la parte estética sino también de la conservación estructural del edificio; la zona donde se encuentra es crítica y después de los sismos de 1985 el reglamento de construcciones en la ciudad de México ha cambiado. Para tales efectos se generó un modelo estructural computarizado, ligado a bancos físicos de nivel, de los cuales han salido diferentes recomendaciones para refuerzos estructurales que ha ido necesitando el edificio, además de los propios necesarios de los trabajos que se han ido efectuando.
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