Restaurante Divino

Antes que un restaurante, el encargo era un rescate. Una casa neogótica de principios del siglo, monumento nacional, en muy mal estado y con hundimientos: hubo que retirar y reponer los pisos de planta baja para reforzar la cimentación, y lavar la cantera a presión hasta recuperar su color original. La obra de interiores empezó cuando el edificio ya podía sostenerse.

Convertir una casa en restaurante obligó a demoler muros estructurales, y el acero tomó el trabajo que la piedra dejó de hacer. Ese mismo acero es lo único nuevo que se muestra: la estructura en voladizo del acceso y las sillas del comedor son los dos elementos contemporáneos del proyecto. Todo lo demás se añade sin imitar lo gótico ni tocar los muros de piedra; el bar se instaló en el antiguo patio, techado y aislado acústicamente con cristal de nueve milímetros, que fue la manera de ganar superficie sin intervenir la construcción original.

La decisión de fondo fue no restaurar en neutro. El edificio, catalogado como monumento histórico, es neogótico dentro del eclecticismo de principios del siglo. El interior se resolvió con un argumento catalán y surrealista —un mural de quince metros en homenaje a Dalí, espejos, terciopelos, pendones, jaladeras de serpiente y la reproducción del dragón de la Casa Güell de Gaudí— y una iluminación que ordena la experiencia del comensal. El proyecto obtuvo en 1995 el Best of Competition de la IIDA y la revista Interior Design, el premio mayor del certamen, por encima de los ganadores de todas las categorías.

Arquitectura, interiorismo, mobiliario, iluminación y paisaje: Pascal Arquitectos, Carlos y Gerard Pascal.

Fecha: 2003

Crédito fotos: Fernando Cordero, Jaime Navarro, Héctor Velazco, Sófocles Hernández

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